Martes 28 de julio

17ª Semana del Tiempo ordinario

Antífona de Entrada

Vi sentado en el trono celestial a un hombre a quien adora la multitud de los ángeles, que cantan a una sola voz: “Éste es aquel cuyo poder permanece eternamente”. 

Oración Colecta

Acompaña, Señor, con celestial piedad, los anhelos y súplicas de tu pueblo, para que conozca lo que debe poner por obra y lleve a cabo con firmeza lo que ha conocido.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la quebrantes
Lectura del libro del profeta Jeremías 14, 17-22

Que mis ojos lloren sin cesar día y noche, porque la capital de mi pueblo está afligida por un gran desastre, por una herida gravísima. Si salgo al campo, encuentro gente muerta por la espada; si entro en la ciudad, hallo gente muriéndose de hambre; hasta los profetas y los sacerdotes andan errantes por el país y no saben qué hacer.

¿Acaso has rechazado, Señor, a Judá? ¿O te has cansado ya de Sión? ¿Por qué nos has herido tan gravemente sin remedio? Esperábamos tranquilidad, y sólo hay perturbación; esperábamos la curación, y sólo encontramos miedo. Reconocemos, Señor, nuestras maldades y las culpas de nuestros padres, hemos pecado contra ti. Por ser tú quien eres no nos rechaces, no deshonres el trono de tu gloria; acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la quebrantes. ¿Acaso los ídolos de los paganos pueden hacer llover? ¿Acaso los cielos, por sí solos, pueden darnos la lluvia? Tú solo, Señor y Dios nuestro, haces todas estas cosas, por eso en ti tenemos puesta nuestra esperanza. 
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 78
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.

No recuerdes, Señor, contra nosotros, las culpas de nuestros padres. Que tu amor venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos.
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.

Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador nuestro. Por el honor de tu nombre, sálvanos y perdona nuestros pecados.
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.

Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo; con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte. Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre y de generación en generación te alabaremos.
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. 
Aleluya.

Evangelio

Así como recogen la cizaña y la queman, así vivirá para siempre
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo». Jesús les contestó: «El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; en el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el demonio; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».
Palabra del Señor. 
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor, que te sea agradable la ofrenda de tu pueblo, por la cual recibimos la santificación y obtenemos lo que piadosamente pedimos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo he venido, dice el Señor, para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

Oración después de la Comunión

Renovados por tus sacramentos, te suplicamos, Dios todopoderoso, que te sirvamos dignamente con una vida que te sea agradable.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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