Memoria de nuestra Señora María Reina
Antífona de Entrada
De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de brocados.
Oración Colecta
Dios nuestro, que constituiste Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que, apoyados en su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino celestial.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
La gloria del Señor penetró en el templo
Lectura del libro del profeta Ezequiel 43, 1-7a
En aquellos días, un ángel me llevó a la puerta del templo, que da hacia el oriente, y vi que la gloria del Señor venía del oriente. Se oía un ruido como el estruendo de un río caudaloso y la tierra resplandecía con el fulgor de la gloria de Dios. Esta visión me recordó la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad y la que había tenido junta al río Kebar. Y caí rostro en tierra.
La gloria del Señor penetró en el templo por la puerta que da al oriente. El espíritu me levantó y me llevó al atrio interior y vi que la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces oí que alguien me hablaba desde el templo, y el hombre que estaba junto a mí me dijo: «Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las plantas de mis pies. Aquí habitaré para siempre con los hijos de Israel».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 84
El Señor habitará en la tierra.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra.
El Señor habitará en la tierra.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo.
El Señor habitará en la tierra.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas.
El Señor habitará en la tierra.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Su Maestro es uno solo, Cristo, y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor.
Aleluya.
Evangelio
Los fariseos dicen una cosa y hacen otra
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pasados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los demás, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en plazas y que la gente los llame maestros.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen maestros; porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen padre porque le Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar guías porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que mayor de entre ustedes sea su servidor. Porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de la santísima Virgen María, y concédenos que nos socorra la bondad de tu Hijo Jesucristo, que quiso ofrecerse a ti por nosotros en la cruz como víctima inmaculada. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Antífona de la Comunión
Dichosa tú que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.
Oración después de la Comunión
Después de recibir el sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que, cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar en el banquete eterno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
