Viernes 2 de octubre

Memoria de los Santos Ángeles Custodios

Antífona de Entrada

Ángeles del Señor, bendigan al Señor; alábenlo y glorifíquenlo eternamente.

Oración Colecta

Dios nuestro, que en tu admirable providencia envías a tus ángeles para custodiarnos, concédenos contar siempre con su protección y gozar eternamente de su compañía.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

¿Alguna vez en tu vida le has dado órdenes a la mañana o has llegado hasta donde nace el mar?
Lectura del libro de Job 38, 1.12-21; 40, 3-5

El Señor le habló a Job desde el seno de la tormenta, y le dijo: «¿Alguna vez en tu vida le has dado órdenes a la mañana o le has señalado su lugar a la aurora, para que agarre la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados; para que ponga de relieve sus contornos y la tiña de colores como la ropa; para que prive de la luz a los malvados y acabe con el poder del criminal? ¿Has llegado hasta dónde nace el mar o te has paseado por el fondo del océano? ¿Se te han franqueado las puertas de la Muerte o has visto los portones del país de las Sombras? ¿Has calculado la anchura de la tierra? Dímelo, si lo sabes todo. ¿Sabes en dónde vive la luz y dónde habitan las tinieblas? ¿Podrías conducirlas a su país o enseñarles el camino de su casa? Si lo sabes, es que para entonces tú ya habrías nacido y el número de tus años sería incontable».
Job le respondió al Señor: «He hablado a la ligera, ¿qué puedo responder? Me taparé la boca con la mano; he estado hablando y ya no insistiré más; ya no volveré a hablar».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 138
Condúceme, Señor, por tu camino.

Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Apenas la palabra está en mi boca, y ya, Señor, te la sabes completa. Me envuelves por todas partes y tienes puestas sobre mí tu mano. Esta es una ciencia es misteriosa para mí, tan sublime, que no la alcanzo.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que cumplen su voluntad.
Aleluya.

Evangelio

Sus ángeles en el cielo ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18,1-5. 10

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?» Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, los dones que te presentamos en honor de tus santos ángeles y concede, benigno, que, por su continua protección, nos veamos libres de los peligros presentes y lleguemos felizmente a la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Te cantaré, Señor, delante de tus ángeles.

Oración después de la Comunión

A quienes te dignas alimentar para la vida eterna con tan gran sacramento, guíanos, Señor, por el camino de la salvación y la paz, bajo la custodia de los ángeles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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