Viernes 16 de octubre

28ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones para que podamos agradecer tu poder santo y nuestra gloria sea alabarte.

Oración Colecta

Concédenos, Señor Dios nuestro, adorarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Ya antes esperábamos en Cristo. Ustedes han sido marcados con el Espíritu Santo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 11-14

Hermanos: Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad. Así nosotros, los que tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, seremos alabanza de su gloria. En él, también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, al creer en Cristo han sido marcados con el Espíritu Santo prometido. Este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 32
Alabemos al Señor con alegría.

Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos.
Alabemos al Señor con alegría.

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
Alabemos al Señor con alegría.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió por suyo. Desde el cielo, el Señor, atentamente mira a todos los hombres. 
Alabemos al Señor con alegría.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, puesto que en ti hemos confiado.
Aleluya.

Evangelio

Todos los cabellos de su cabeza están contados
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 1-7

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de su hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes digan en la oscuridad, se repetirá a plena luz, y lo que digan en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: no teman a los que matan el cuerpo, pero después ya no pueden hacer más. Les voy a decir a quién han de temer: teman al que tiene poder para matar y después arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: a él sí tienen que temer. ¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no teman; porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, complacido, estos dones que ponemos sobre tu altar en señal de nuestra sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame por tu misericordia. A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado.

Oración después de la Comunión

Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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