Sábado 14 de Diciembre

Reflexión sobre el Evangelio

En Malaquías 3,23 se habla de la venida del profeta Elías antes de la llegada del «día del Señor, grande y terrible», el día del Juicio. Al decir Jesús que Elías ya ha venido se refiere a San Juan Bautista, que llevó a cabo la misión de preparar la primera venida del Señor, de modo semejante a como Elías tendrá una misión en la venida definitiva de Cristo. Los escribas no habían entendido el sentido de la profecía de Malaquías: pensaban que se refería, sin más, a la venida del Mesías, a la primera venida de Cristo.

Meditación

El examen de conciencia

I. En el Evangelio, san Mateo recoge unas palabras que el Señor dirige a los fariseos por su hipocresía: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, que pagáis el diezmo de la hierbabuena y del eneldo y del comino, y habéis abandonado las cosas más esenciales de la Ley: la justicia, la misericordia y la buena fe. Estas debierais observar, sin omitir aquéllas. ¡Guías ciegos!, que coláis un mosquito y os tragáis un camello (Mt 23,23-24). En sus vidas podemos ver, por una parte, una minuciosidad agobiante; por otra, una gran laxitud en las cosas verdaderamente importantes: abandonan las cosas más esenciales de la Ley, la justicia, la misericordia y la buena fe. No supieron entender lo que el Señor esperaba de ellos. También nosotros en estos días de Adviento, podemos mejorar el examen de conciencia, para no detenernos en cosas accidentales y dejar escapar las importantes. Un examen –breve, pero profundo–, es como un ojo capaz de ver los íntimos recovecos de nuestro corazón, sus desviaciones y apegamientos. Ahí descubriremos el origen oculto de nuestras faltas evidentes de caridad o de trabajo, de nuestra tristeza o malhumor, o de la falta de piedad, y sabremos ponerle remedio.

II. El examen diario de conciencia es un repaso a fondo de lo que hemos escrito en la página de cada día irrepetible y es ocasión de encuentro con Dios. Una página de horror puede convertirse en algo bueno por la contrición y el propósito para comenzar la nueva página en blanco que nos presentará nuestro Ángel Custodio de parte de Dios. “Y estas páginas blancas que empezamos a garabatear cada día, a mí me gusta encabezarlas con una sola palabra: ¡Serviam!, ¡serviré!, que es un deseo y una esperanza…. Y digo al Señor que vuelvo a empezar, ¡Nunc coepi!, que vuelvo a empezar con la voluntad recta de servicio y de dedicarle mi vida, momento por momento, minuto por minuto” (S. Canals, Ascética meditada).

III. La finalidad del examen de conciencia es conocernos mejor a nosotros mismos, para que podamos ser más dóciles a las continuas gracias que derrama en nosotros el Espíritu Santo y nos asemejemos cada vez más a Cristo. Quizá una de las primeras preguntas que pueden darnos abundante luz es: ¿Dónde está mi corazón? ¿En Cristo? Unas veces descubriremos que en el ansia de aplauso, o el resentimiento, o la antipatía, o tal vez la sensualidad, o la rutina y la disipación. Podemos preguntarnos si hemos cumplido la voluntad de Dios o la nuestra y descender a detalles concretos en nuestro trato con Él y con los demás. Terminaremos con un acto de contrición, porque si no hay dolor, es inútil el examen. Haremos un pequeño propósito, y daremos gracias al Señor por todas las cosas buenas con las que hemos cerrado la jornada. Si acudimos a la Virgen, Ella y nuestro Ángel nos ayudarán a hacer el examen por amor y con dolor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s