Sábado 21 de Diciembre

3ª Semana de Adviento

Antífona de Entrada

Pronto llegará el Señor que domina los pueblos, y será llamado Emmanuel, es decir, Dios-con-nosotros.

Oración Colecta

Escucha, Señor, las súplicas de tu pueblo que se alegra por la venida de tu Hijo en nuestra carne mortal; y concédenos que, cuando vuelva revestido de gloria y majestad, nos llenemos también de alegría al recibir de sus manos la recompensa de la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Aquí viene mi amado saltando por los montes
Lectura del libro del Cantar de los Cantares 2, 8-14

Aquí viene mi amado saltando por los montes, retozando por las colinas. Mi amado es como una gacela, es como un venadito, que se detiene detrás de nuestra tapia, espía por las ventanas y mira a través del enrejado. Mi amado me habla así: «Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. Mira que el invierno ya pasó; han terminado las lluvias y se han ido.

Las flores brotan ya sobre la tierra; ha llegado la estación de los cantos; el arrullo de las tórtolas se escucha en el campo; ya apuntan los frutos en la higuera y las viñas en flor exhalan su fragancia.

Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas, en las grietas de las peñas escarpadas, déjame ver tu rostro y hazme oír tu voz, porque tu voz es dulce y tu rostro encantador».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 32
Demos gracias a Dios, al son del arpa.

Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos; cantemos en su honor nuevos cantares, al compás de instrumentos alabémoslo.
Demos gracias a Dios, al son del arpa.

Los proyectos de Dios duran por siempre; los planes de su amor, todos los siglos. Feliz la nación cuyo Dios es el Señor; dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Demos gracias a Dios, al son del arpa.

En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo; en el Señor se alegra el corazón y en él hemos confiado.
Demos gracias a Dios, al son del arpa.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Emmanuel, rey y legislador nuestro, ven, Señor, a salvarnos.
Aleluya.

Evangelio

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1,39-45

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, de tu Iglesia las ofrendas que tú mismo has puesto en nuestras manos y que tu poder convierte en sacramento de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dichosa, tú que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.

Oración después de la Comunión

Que esta comunión, Señor, proteja siempre a tu pueblo a fin de que, entregados plenamente en tu servicio, alcancemos la salvación del alma y del cuerpo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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