Domingo 5 de Enero

Solemnidad de la Epifanía del Señor

Antífona de Entrada

Mirad que ya viene el Señor del universo; en sus manos está el reino, la potestad y el imperio.

Oración Colecta

Señor, Dios nuestro, que por medio de una estrella diste a conocer en este día a todos los pueblos el nacimiento de tu Hijo, concede a los que ya te conocemos por la fe, llegar a contemplar, cara a cara, la hermosura de tu inmensa gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

La gloria del Señor alborea sobre ti
Lectura del libro del profeta Isaías 60, 1-6

¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz; la gloria del Señor alborea sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos, pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz, y los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti. Tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces verás, radiante de alegría; tu corazón se alegrará y se ensanchará, cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá. Vendrán todos los de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 71
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Los reyes de occidente y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante él se postrarán todos los reyes y todas las naciones.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Segunda Lectura

También los paganos participan de la misma herencia que nosotros
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3. 5-6

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que, por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Hemos visto su estrella en el Oriente y hemos venido a adorar al Señor.
Aleluya.

Evangelio

Hemos venido de Oriente para adorar al rey de los judíos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron entonces a Jerusalén, y preguntaron: «¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarle». Al enterarse, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá; porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella, y los mandó a Belén diciéndoles: «Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay de ese niño; y cuando le encuentren, avísenme, para que yo también vaya a adorarle». Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino; y de pronto la estrella que habían visto surgir comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, con bondad los dones de tu Iglesia, que no consisten ya en oro, incienso y mirra, sino en tu mismo Hijo, Jesucristo, que, bajo las apariencias de pan y de vino, va a ofrecerse en sacrificio y a dársenos en alimento y que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Antífona de la Comunión

Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.

Oración después de la comunión

Que tu luz, Señor, nos guíe y nos acompañe siempre: para que comprendamos cada día más este sacramento en el que hemos participado y podamos recibirlo con mayor amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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