Viernes 31 de Enero

Memoria de san Juan Bosco, Presbítero

Antífona de Entrada

Dejad que los niños se acerquen a mí, dice el Señor, y no se lo impidáis, porque de ellos es el Reino de Dios.

Oración Colecta

Dios nuestro, que en la persona de san Juan Bosco otorgaste a la juventud un padre y un maestro, enciende nuestro corazón con el mismo amor con que encendiste el suyo, para que en la entrega total a los demás, busquemos servirte sólo a ti.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Pon a Urías en el sitio más peligroso para que lo maten
Lectura del segundo libro de Samuel 11, 1-10. 13-17

En la época del año en que los reyes acostumbraban salir a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel contra los amonitas. Los derrotaron y pusieron sitio a Rabbá. Mientras, David se había quedado en Jerusalén. Un día, al atardecer, se levantó de dormir y se puso a pasear por la terraza del palacio; desde allí vio a una mujer que se estaba bañando; era una mujer muy hermosa. David mandó preguntar quién era aquella mujer y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías el hitita».

David mandó unos criados a buscarla; se la trajeron a su casa y durmió con ella. La mujer quedó embarazada y le mandó a decir a David: «Estoy encinta». Entonces David le envió un mensaje a Joab: «Haz que venga Urías el hitita». Joab cumplió la orden. Cuando Urías se presentó a David, el rey le preguntó por Joab, por el ejército y por el estado de la guerra. Luego le dijo: «Ve a descansar a tu casa en compañía de tu esposa». Salió Urías del palacio de David y éste le mandó un regalo. Pero Urías se quedó a dormir junto a la puerta del palacio del rey, con los demás servidores de su señor; y no fue a su casa. Le avisaron a David: «Urías no fue a su casa».

Al día siguiente David le invitó a comer con él y le hizo beber hasta embriagarse. Ya tarde, salió Urías y se volvió a quedar a dormir con los servidores de su señor, y no fue a su casa. A la mañana siguiente David escribió a Joab una carta y se la envió con Urías. El texto de la carta era: «Pon a Urías en el sitio más peligroso de la batalla y déjalo solo, para que lo maten».

Joab, que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías frente a los defensores más aguerridos. Los sitiados hicieron una salida contra Joab y murieron algunos del ejército de David; murió también Urías el hitita.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 50
Misericordia, Señor, hemos pecado.

Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados.
Misericordia, Señor, hemos pecado.

Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presente mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.
Misericordia, Señor, hemos pecado.

Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací en la iniquidad y pecador me concibió mi madre.
Misericordia, Señor, hemos pecado.

Haz que sienta otra vez júbilo y gozo y se alegren los huesos quebrantados. Aleja de tu vista mis maldades y olvídate de todos mis pecados.
Misericordia, Señor, hemos pecado.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

Evangelio

El hombre siembra su campo, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días y, sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha».

Les dijo también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra».

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas, pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que la Iglesia te ofrece en memoria de tus santos y haz que este sacrificio impregne de tu amor todas nuestras actividades.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

A menos que cambiéis y os hagáis tan sencillos como niños, no entraréis al Reino de los cielos, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que hemos recibido en este sacramento nos den fuerza, Señor, para que, a ejemplo de san Juan Bosco, podamos comunicar a los demás la luz de la verdad y el fuego de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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