Martes 11 de Febrero

5ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Pueblos todos, aplaudan y aclamen a Dios con gritos de júbilo.

Oración Colecta

Señor Dios, que mediante la gracia de la adopción filial quisiste que fuéramos hijos de la luz, concédenos que no nos dejemos envolver en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre vigilantes en el esplendor de la verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo. Oye la súplica de tu pueblo
Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22-23.27-30

El día de la dedicación del templo Salomón, de pie ante el altar del Señor, en presencia de toda la asamblea de Israel, levantó los brazos al cielo y dijo esta oración: «¡Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú! Ni arriba en los cielos ni aquí abajo en la tierra. Tú eres fiel a la alianza que hiciste con tus siervos, y les muestras tu misericordia cuando cumplen de todo corazón tu voluntad.

Si ni el cielo infinito te puede contener, ¿cómo va a ser posible, Señor, que vivas en medio de los hombres y habites en esta casa que yo te he construido? Pero ciertamente atenderás a la oración de tu siervo y a su plegaria, Señor, Dios mío, y oirás el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti: que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo, sobre este lugar, del cual has dicho: “Yo estaré allí”. Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio.

Oye, pues, Señor, la súplica de este siervo tuyo y de tu pueblo, Israel, cuando oren en este lugar; escúchalos desde el cielo en donde tienes tu morada. Escúchanos y perdónanos».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 83
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Anhelando los atrios del Señor se consume mi alma. Todo mi ser de gozo se estremece y el Dios vivo es la causa.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Hasta el gorrión encuentra casa y la golondrina un lugar para su nido cerca de tus altares, Señor de los ejércitos, Dios mío.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Dichosos los que viven en tu casa, te alabarán para siempre; dichosos los que encuentran en ti su fuerza, pues caminarán cada vez con más vigor.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Pues un día en tus atrios vale más que mil fuera de ellos, y yo prefiero el umbral de la casa de mi Dios al lujoso palacio del perverso.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
Aleluya.

Evangelio

Ustedes anulan la palabra de Dios con las tradiciones de los hombres
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras (es decir, sin habérselas lavado), los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?» (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar vasos, jarras y ollas).

Jesús les contestó: «Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos’. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a las tradiciones de los hombres». Después añadió: «De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá’. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido; y hacen muchas cosas semejantes a ésta».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios, que bondadosamente realizas el fruto de tus sacramentos, concédenos que seamos capaces de servirte como corresponde a tan santos misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Padre, te ruego por ellos, para que sean uno en nosotros y el mundo pueda creer que tú me has enviado, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Que la víctima divina que te hemos ofrecido y que acabamos de recibir, nos vivifique, Señor, para que, unidos a ti con perpetuo amor, demos frutos que permanezcan para siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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