Martes 31 de Marzo

5ª Semana de Cuaresma

Antífona de Entrada

Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y abandónate al Señor.

Oración Colecta

Concédenos, Padre, perseverar en el cumplimiento de tu voluntad para que, en este tiempo en que vivimos, el pueblo consagrado a tu servicio crezca en número y en santidad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Si alguien es mordido y mira la serpiente de bronce, quedará curado
Lectura del libro de los Números 21, 4-9

En aquellos días, los hebreos salieron del monte Hor en dirección al mar Rojo, para rodear el territorio de Edom; pero por el camino, el pueblo se impacientó y murmuró contra Dios y contra Moisés, diciendo: «¿Para qué nos sacaste de Egipto? ¿Para que muriéramos en el desierto? No tenemos pan ni agua y ya estamos hastiados de esta miserable comida».

Entonces envió Dios contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moisés y le dijo: «Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aparte de nosotros las serpientes».

Moisés rogó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: «Haz una serpiente como ésas y levántala en un palo. El que haya sido mordido por las serpientes y mire la que tú hagas, vivirá».

Moisés hizo una serpiente de bronce y la levantó en un palo; y si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 101
Señor, escucha mi plegaria.

Señor, escucha mi plegaria; que a tu presencia lleguen mis clamores. El día de la desgracia, Señor, no me abandones. Cuando te invoque, escúchame y enseguida respóndeme.
Señor, escucha mi plegaria.

Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces al Señor temerán todos los pueblos y su gloria verán los poderosos.
Señor, escucha mi plegaria.

Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el pueblo nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a la tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y librar de la muerte al prisionero.
Señor, escucha mi plegaria.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces sabrán que yo soy
Lectura del santo Evangelio según san Juan 8,21-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir». Dijeron entonces los judíos: «¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: ‘A donde yo voy ustedes no pueden venir’?» Pero Jesús añadió: «Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que yo soy, morirán en sus pecados». Los judíos le preguntaron: «Entonces ¿quién eres tú?» Jesús les respondió: «Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo qué decir de ustedes y mucho qué condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo». Ellos no comprendieron que hablaba del Padre. Jesús prosiguió: «Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que yo soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada». Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación, para que perdones benignamente nuestros pecados y dirijas tú mismo nuestro vacilante corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que participando asiduamente en tus divinos misterios, merezcamos alcanzar los dones del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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