Lunes 28 de Septiembre

26ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Por serte fiel, yo contemplaré tu rostro, Señor, y al despertar, espero saciarme de gloria.

Oración Colecta

Señor Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a cuantos se profesan como cristianos rechazar lo que sea contrario al nombre que llevan y cumplir lo que ese nombre significa.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!
Lectura del libro de Job 1, 6-22

Un día fueron los ángeles y se presentaron ante el Señor; entre ellos llegó también Satanás.

El Señor le preguntó: «¿De dónde vienes?» Él respondió: «De dar vueltas por la tierra». El Señor le dijo: «¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay otro como él en la tierra: es un hombre íntegro y recto, que teme a Dios y se aparta del mal». Satanás le respondió: «¿Y crees que su temor a Dios es desinteresado? ¿Acaso no has construido una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se multiplican por el país. Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones, y verás cómo te maldice en tu propia cara». El Señor le dijo: «Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques». Y Satanás se retiró de la presencia del Señor. Un día que los hijos y las hijas de Job estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, llegó un mensajero y dio esta noticia a Job: «Tus bueyes estaban arando y tus burros pastando en el mismo lugar, cuando cayeron sobre ellos unos bandidos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Cayó un rayo del cielo que quemó y consumió tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Una banda de caldeos, divididos en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó, y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Estaban tus hijos y tus hijas comiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo». Entonces Job se levantó y rasgó sus vestiduras, se rapó la cabeza, se postró por tierra en oración y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!» A pesar de todo lo sucedido, Job no pecó ni protestó contra Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 16
Señor, escucha nuestra súplica.

Señor, hazme justicia, y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Señor, escucha nuestra súplica.

Júzgame tú, Señor, pues tus ojos miran al que es honrado. Examina mi corazón, revísalo de noche, pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí.
Señor, escucha nuestra súplica.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas.
Señor, escucha nuestra súplica.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir, y a dar su vida por la salvación de todos.
Aleluya.

Evangelio

El más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 46-50

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de los que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande». Entonces, Juan le dijo: «Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros». Pero Jesús respondió: «No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia suplicante, y concede que, al recibirlos, sirvan a tus fieles para crecer en santidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Alimentados con los dones que hemos recibido, te suplicamos, Señor, que, participando frecuentemente de este sacramento, crezcan los efectos de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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