Sábado 21 de Agosto

Memoria de San Pio X, Papa

Antífona de Entrada

El Señor lo eligió sumo sacerdote, le abrió sus tesoros y derramó sobre él toda clase de bendiciones.

Oración Colecta

Dios nuestro, que infundiste en san Pío décimo tu espíritu de sabiduría y fortaleza para defender la fe católica y orientar hacia Cristo todas las cosas, concédenos, por su intercesión, luz y valor para reorientar hacia ti toda nuestra vida.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor no ha permitido que le faltara un descendiente a tu familia. Este es el padre de Jesé, padre de David
Lectura del libro de Rut 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17

Tenía Noemí, por parte de su marido, Elimélek, un pariente de muy buena posición, llamado Booz. Rut, la moabita, le dijo a Noemí: «Déjame ir a un campo en donde el dueño me permita recoger las espigas que se les caigan a los segadores». Ella le respondió: «Ve, hija mía». Fue Rut y se puso a recoger espigas detrás de los segadores en un campo, que para suerte de ella, pertenecía a Booz, el de la familia de Elimélek. Booz le dijo a Rut: «Escucha, hija mía, no vayas a recoger espigas en otros campos ni te alejes de aquí; quédate junto a mis espigadoras y síguelas por donde ellas vayan recolectando. Ya les dije a mis segadores que no te molesten. Si tienes sed, ve a donde están las vasijas y bebe del agua dispuesta para los trabajadores». Ella se postró ante él y le dijo: «¿Por qué me tratas con tanta benevolencia y te fijas en mí, que no soy más que una extranjera?» Booz le respondió: «Me han contado todo lo que, después de la muerte de tu marido, has hecho por tu suegra; cómo has renunciado a tu padre y a tu madre y a la tierra en que naciste, y has venido a vivir entre gente que no conocías».

Después de algún tiempo, Booz se casó con Rut. Se unió a ella y el Señor hizo que Rut concibiera y diera a luz un niño. Las mujeres le dijeron a Noemí: «Bendito sea el Señor, que no ha permitido que le faltara a tu difunto esposo un heredero para perpetuar su nombre en Israel. Este niño será tu consuelo y el apoyo en tu vejez, porque te lo ha dado a luz tu nuera, que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete hijos». Noemí tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo. Las vecinas felicitaban a Noemí, diciendo: «Le ha nacido un hijo a Noemí», y le pusieron por nombre Obed. Este es el padre de Jesé, padre de David.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 127
Dichoso el hombre que teme al Señor.

Dichoso el hombre que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.
Dichoso el hombre que teme al Señor.

Su mujer, como vid fecunda en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa.
Dichoso el hombre que teme al Señor.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: «Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida».
Dichoso el hombre que teme al Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Su Maestro es uno solo, Cristo, y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

Los fariseos dicen una cosa y hacen otra
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los demás, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor. Porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, con bondad, los dones que te presentamos y, por intercesión de san Pío décimo, concédenos participar dignamente en esta Eucaristía.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El buen Pastor da la vida por sus ovejas.

Oración después de la Comunión

Que el pan eucarístico que hemos compartido, al celebrar la memoria de san Pío décimo, fortalezca, Señor, nuestra fe y nos una en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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