Reflexión sobre el Evangelio
Jesús, sin ser hijo de José según la carne, es, sin embargo, el Mesías descendiente de David. Esto es obra de Dios, pues es Él quien tiene la iniciativa llamando a José para ser esposo de María y padre del Niño. San José acepta con obediencia, y, por designio divino, ejerce una verdadera paternidad sobre Jesús, imponiéndole el nombre y cuidando del Niño y de la Virgen: «San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre. Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además, Maestro de vida interior: porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con Él, a sabernos parte de la familia de Dios» (B. Josemaría Escrivá, Hom. 1. 39).
