Lunes 16 de enero

Reflexión sobre el Evangelio

La respuesta de Cristo declara, a propósito de un caso particular, las relaciones entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En el Antiguo el Esposo aún no había llegado, en el Nuevo está presente en Cristo. Con Él empiezan los tiempos mesiánicos, una época nueva y distinta de la anterior. El ayuno de los judíos, por tanto, hay que entenderlo dentro del conjunto de sus observancias religiosas, como preparación de todo el pueblo para la venida del Mesías. Cristo muestra la diferencia entre el espíritu que Él trae y el del judaísmo de aquella época. Este espíritu nuevo no será una pieza añadida a lo viejo, sino un principio vivificante de las enseñanzas perennes de la antigua Revelación. La novedad del Evangelio, lo mismo que el vino nuevo, no cabe en los moldes de la Ley antigua.

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