Sábado 15 de octubre

Reflexión sobre el evangelio

La blasfemia contra el Espíritu Santo consiste en atribuir maliciosamente al demonio las acciones sobrenaturales. El hombre que adopta tal disposición impide que le llegue el perdón de Dios y, por esto, no puede ser perdonado. Jesús comprende y excusa la flaqueza del hombre que se equivoca, en cambio no tiene esa actitud indulgente con aquel que cierra los ojos y el corazón a las admirables obras del Espíritu; así obraban los fariseos que acusaban a Jesús de arrojar los demonios en nombre de Beelzebul; así actúa el incrédulo que niega la manifestación de la bondad divina en la obra de Cristo; negándola, rechaza la invitación que Dios le hace y se sitúa fuera de la Salvación.

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